De tu rostro. apenas dos signos. del mío apenas ninguno

Texto de Sala. El que la lleva, 2026
Shown at RENACE Gallery, Baeza.

Algunos dedos señalan a ninguna parte,

que flotan las piedras y las flores. cobran cierta vida.

que están al mismo nivel que la vida del acéfalo.

que están pintados los tallos con su alma redonda y eléctrica de animal.

 

nos guiña desde su charco extenso y leve de morados y es que

el sol no se posa en ningún lugar. pero sí, la luz sí,

flota con inmóvil forma. inamovible, esa inamovilidad.

lo único que perduró desde el principio, ambos se derraman. mojados

 

en el desierto aún tras hondos movimientos,

drenan, irradian, sumergen, ventilan, ven caer el agua por el balcón.

quién riega qué a estas horas, detrás de todo está, una vez más, el horizonte.

un horizonte de cañones de mentira.

nos vemos detrás de las caras.

 

dos extraños salen de la nada, de dónde vienen ni ellos podrían decirlo,

un poco graciosos, o quién sabe.

me pregunto cómo acaban entre estos paisajes incomprendidos. pero si el suelo

no deja de desparramarse. pero si el cielo no tiene ningún sentido ya.

Son como estas gotas accidentadas, son como pequeños pensamientos, te inundan.

 

A veces como cuando comíamos en un lugar artesanalmente decorado de Shin-chan. Comíamos ramen y así podíamos vernos. Estas figuras sin articulaciones  y alguna calidez dentro de las escenas me lo recuerdan.

Deberíamos cavar en algún momento aquí y allá. Conectar cierta conciencia, reconducir en gestos un propósito sin propósito. Igual que cuando lo recuerdo en el estudio. no podría imaginar la figura de Carlos en el estudio sin su perro, Curro. Curro camina por los cuadros…entra y sale de ellos, los llena de huellas. Los mira, sueña y los duerme. Curro está entre las piedras y las flores. Da igual cuando lo mires, es siempre exacto. su postura es exacta sus ojos son exactos sus movimientos no son.

 

Otra vez de espaldas, nos mira de reojo. con largas pestañas azules desde el suelo.

el césped está afilado, precioso. Está suelto y flexible.

Recorrían la pausa. Corrían, paseaban. apuntan caen sostienen caminos al atardecer. haciendo como que no. Sí. Estas dos figuras estoy más que seguro que eran ellas. Lo sé por cómo se devuelven los movimientos. Lo sé porque quieren asir algo con el movimiento de dejarlo suelto. pero ahora decidme, ¿qué estáis haciendo? ¿qué os hace falta? ¿qué pasos son los que os envuelven?

 

eran dos. sí, estoy seguro, eran dos. uno estaba a un lado y el otro, al otro.

ahora esto no lo recuerdo con precisión, pero sentía una atmósfera especial en la memoria. Alrededor crecía como un fuego líquido y semi transparente

 

de tu rostro. apenas dos signos. del mío apenas ninguno.

hay más capas, por supuesto, de eso no hay duda. pero tus dos signos no necesitan más. Llenan todo este rectángulo en el que se desarrolla mi vida.

 

Acuden Sombras. Sí, acuden tras esta tierra que piso. Parecería que una

se puede resbalar en ellas y dar un golpe tonto. Una se arrojaría entonces a ellas para arroparse en su imperfección de sombra. Ahí como si la hubiesen tirado se posa con elegancia y calma. Sí, la calma… era eso lo que quería decir.